La Trampa de Tucídides y la cumbre Trump–Xi Jinping, por Manuel Rodríguez Cuadros
El lenguaje es el instrumento esencial de la diplomacia. Expresa siempre —o casi siempre— la voluntad negociadora o posicional de los Estados. La precisión o imprecisión, la claridad o ambigüedad del lenguaje marcan los márgenes de la negociación o de las correlaciones de fuerza. La exactitud de lo que se dice o no se dice determina el alcance de lo que un jefe de Estado o un negociador puede aceptar o no aceptar. A ese margen, técnicamente, se le denomina “zona de posible acuerdo” (ZOPA).
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