Editorial: Palantir y el riesgo democrático detrás de la vigilancia tecnológica
En 1948, Costa Rica tomó una decisión que todavía la define ante el mundo al abolir el ejército y apostar por la democracia, el derecho internacional y la educación como únicas formas legítimas de organizar el poder. Fue una apuesta deliberada sobre qué clase de país queríamos ser. Setenta y ocho años después, un manifiesto publicado desde Silicon Valley propone exactamente lo contrario: un mundo gobernado por la vigilancia masiva, el poder duro y la inteligencia artificial al servicio del Estado armado.