El periodismo incómodo de ‘La Nación’, una necesidad nacional
Dice el refrán que uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Por eso les cuento esta historia de aquel mediodía de junio de 1987, cuando el entonces presidente salvadoreño, José Napoleón Duarte (1984-1989), le dijo a Óscar Arias Sánchez: “Ojalá yo tuviera en mi país un enemigo como La Nación”.
Arias se quejaba delante de él –y delante mío– de la cobertura del periódico. Reclamaba que la información era sesgada, que los enfoques estaban dirigidos a perjudicarlo y que este medio era su enemigo de prensa más fuerte.