En ‘La Nación’ aprendí a dudar, una práctica que Costa Rica necesita hoy más que nunca
El jardín de las dudas. Así tituló el filósofo español Fernando Savater la novela que publicó en 1993 y en la cual elogia la sana actitud de quienes cuestionan de manera constante los dogmas rígidos y las certezas absolutas.
Traducido al quehacer periodístico, lo anterior significa desconfiar de las “verdades” oficiales (sean políticas, económicas, financieras), confrontar los discursos “infalibles” (provengan de la esfera pública o de la privada) y sospechar de los comunicados “inequívocos” (religiosos...