De fariseos, conversos y sobones en política, por Rosa María Palacios
“Solo Dios y los imbéciles no cambian” es un popular dicho, muy antiguo, popularizado en el Perú por un político que cambió mucho: Alan García. Es cierto que nuestra opinión sobre los hechos, circunstancias y conductas de las personas puede y debe cambiar a lo largo de la vida. El descubrimiento, por ejemplo, es un mecanismo que obliga al cambio. Una opinión dada con un conocimiento parcial no puede ser exigida cuando luego se tiene un conocimiento mucho más amplio. Consecuencias, inobservables o impredecibles al momento de actuar...