Recuperar nuestros ríos: más costoso es no hacer nada
En Costa Rica hemos aprendido a convivir con ríos que huelen mal, están llenos de basura y se desbordan con facilidad. Nos acostumbramos tanto a su deterioro que asumimos que recuperarlos sería demasiado caro, complejo o irreal. Pero esa idea, aunque cómoda, es engañosa: lo verdaderamente costoso –económica, social y ambientalmente– es seguir sin hacer nada.
Cada río degradado representa una suma de pérdidas que rara vez se contabiliza.
Perdemos espacios de recreación accesibles; lugares para caminar...