Las largas vacaciones del 26
Las vacaciones de los políticos son un terreno propicio para la demagogia. Durante buena parte del presente periódico democrático, los presidentes desaparecieron durante la práctica totalidad del mes de agosto. Bien es cierto que con alguna reaparición puntual, como el tradicional despacho con el rey en Marivent, que permitía al ABC de Anson insistir en aquello de las «impecables relaciones» durante el mandato de Felipe González. Eran otros tiempos. La actividad del octavo mes del año tendía a cero.