El regreso de los vikingos
“Ha de ser traslúcida la alborada en Islandia”, supone Julio Cortázar un día de 1976 en Nairobi –poema “Ándele”, integrado en “Salvo el crepúsculo”–, y por medio de tal pasajera presunción aludimos al viejo enigma que representa esa isla próxima al polo y cuyo sol de medianoche, activo durante varios meses al año, sume a la vida en una vigilia constante. El misterio de Islandia es antiguo y épico, desconcertante y magnético: procede de los vikingos que, como representaron Uderzo y Goscinny en la aventura de Asterix “La gran travesía” (1975)...