Fiestas epatantes
Hay algo entrañablemente previsible en la manera en que los ultrarricos entienden la diversión: si una fiesta puede organizarse con un jardín, música y amigos, entonces claramente está mal planteada. La verdadera celebración exige alterar el paisaje, desafiar el sentido común y, si es posible, reescribir un capítulo de la historia de la civilización. Estos días, un acaudalado americano celebra su cumpleaños en Ibiza y ha decidido que una isla mediterránea era un escenario insuficiente. La solución...