El péndulo estratégico de la Guerra Civil
Equilibrio de impotencias. Julio de 1936
Conforme terminaba julio, se demostraba que la sublevación no había triunfado, aunque el Gobierno había sido incapaz de sofocarla de raíz. Es lo que el historiador Julio Aróstegui denominó el «equilibrio de impotencias», que abrió las puertas al peor escenario imaginable: la guerra civil. Leales a la República permanecían Castilla la Nueva, Badajoz, parte de Andalucía, el Levante y Cataluña, la mitad oriental de Aragón y la cornisa cantábrica desde la frontera con Francia hasta Asturias...