Ancianos cautivos
Escribí hace una semana sobre la tragedia que supone envejecer y no tener quién te cuide. Nuestros países hiper desarrollados tecnológicamente y subdesarrollados humanitariamente, han puesto la solución en las residencias de ancianos. Nunca olvidaré la primera vez que entré en uno de estos lugares.
Era yo joven y fui a visitar a mi tío adoptivo, el grandísimo dramaturgo olvidado José María Rodríguez Méndez, autor, por ejemplo, de «Flor de otoño» o «El pájaro solitario», obras inmortales.