Presidenta del tercio, por Maritza Espinoza
Culpar a los peruanos que viven en el extranjero de la derrota de Roberto Sánchez no solo es absurdo, sino inconstitucional: el voto de cada ciudadano peruano vale exactamente lo mismo, esté donde esté. Si los votos de afuera hubieran llegado antes, como ha ocurrido en otras elecciones, a nadie se le hubiera ocurrido tamaño desatino.
Y no sabemos quién gana con estas discusiones fratricidas en las que se pone en evidencia un profundo menosprecio a la voluntad de grandes grupos de compatriotas.