In memoriam, por Diego García-Sayán
Mi adorado perro Titán se ha ido.
No diré que ha muerto ese bello labrador color hueso. Porque hay seres cuya partida no consigue expulsarlos del mundo. Siguen viviendo en los rincones donde fueron felices, en las costumbres que compartieron con nosotros, en la memoria obstinada de las tardes y de las noches.
Titán se ha ido, pero todavía lo veo. Y también lo ve así —y lo siente— su 'hermanita' Julieta, que sigue en casa. Pequeña y dulce perrita que da aullidos de lobezna al despertar, en el amanecer.