Requeteobituario de la canción del verano
Ya no hay bardos de acento exótico o impostado, moreno tiznado o de piscina, camisas floreadas, collar hawaiano, coreografías tan imposibles como ridículas, «gachís» que bailan en torno suya, sonrisas caribeñas, reminiscencias de «putiferio» o guateque y melodías más pegadizas que en su día el coronavirus. Ya no quedan, ay, trovadores que le canten al chiringo, a la barbacoa, a la crema solar o a la medusa común o mediterránea; ni que rimen día con sandía, chapuzón con ron, calor con Benidorm...