Un nuevo (doble) milagro de San Isidro para contarle al Papa León XIV
Justo cuando la tarde y las esperanzas se empezaban a apagar, el cuerpo de Víctor Hernández por los aires nos sacudió de golpe. El sexto, en el primer lance, se coló con violencia por el pitón izquierdo y lo enganchó de la chaquetilla para elevarlo tres metros del suelo y arrastrarlo, después, colgado del pitón en un trayecto escalofriante. El corazón en un puño. Solo fue la chaquetilla. Y el susto. Primer milagro. Víctor se repuso y, tras un lamentable tercio de varas, el toro salió bronco, con todo su poder.