Orelli-Rinderknecht, prohibido el alcohol
Subir a la montaña de Zúrich («Zürichberg») en pleno mayo, con 28 grados, ofrece una panorámica que confunde hasta a las estaciones. Desde la terraza del hotel Sorell se ven a la vez las nieves perpetuas de los Alpes, el lago de Zúrich extendido como un mar interior, la ciudad creciendo hacia el llano y los bosques bajos de un verde recién abierto. Invierno, primavera y verano caben en una sola mirada. Si desciende a pie por el bosque encontrará una fuente modesta con una inscripción en alemán...