La inteligencia artificial toma las calles
Hay innovaciones que llegan como una promesa de progreso y otras que aterrizan como una provocación envuelta en lenguaje tecnológico, presentándose con palabras tranquilizadoras como eficiencia, seguridad y sostenibilidad pero en realidad traen debajo del capó una pregunta mucho más incómoda como lo qué ocurre cuando una máquina no viene solo a ayudarnos, sino a ocupar el asiento de un empleado, tomar decisiones y dejar fuera de juego a quienes llevaban décadas creyendo que ese espacio era suyo por derecho casi natural.