Con el balance en rojo y los drones sobre Moscú, Putin busca a la desesperada el crédito de Pekín
Vladimir Putin desembarca en Pekín asfixiado por la crisis de liquidez, forzado a tejer una red de seguridad comercial que amortigüe el embargo europeo. Aunque el Kremlin disfrace la visita de retórica institucional, enarbolando la defensa del "derecho internacional y la Carta de la ONU", en los despachos manda la urgencia contable.
El balance ruso acusa una hemorragia crítica, sus reservas menguan al mismo ritmo que los drones ucranianos pulverizan refinerías clave, hundiendo los márgenes operativos de su industria.