Esta ‘planitud’ de ser abuelos
Leyeron bien: “planitud”, no plenitud, como uno esperaría.
Es que si nos remontamos 60 años atrás, mis abuelas (no tuve la dicha de conocer a mis abuelos), a pesar de que no eran tan entradas en años, lucían como verdaderas ancianas.
Chal negro para la misa y moño riguroso al centro de la nuca. Pelo suelto a lo Gloria Trevi, ¡jamás! Falda a media pierna, hábito del Carmen y, sobre todo, una actitud ante la vida severa, seria, mortal.
A mi mamá le tocó más suave, más relajado...