Las evidencias del fondo marino de la Antártida revelan cómo el hielo detuvo su retroceso y avanzó 65 kilómetros
Una enorme acumulación de sedimentos bajo el mar de la Antártida Oriental conserva las huellas de un episodio clave en la historia de su capa de hielo: tras retroceder al final de la última glaciación, el hielo se estabilizó y avanzó unos 65 kilómetros hacia el océano antes de reanudar su retirada. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre los factores que controlan el comportamiento de los glaciares.
La estructura se encuentra en la bahía de Vincennes, tiene unos 260 metros de altura y se extiende a lo largo de 65 kilómetros.