Temimos a la IA y terminó dándonos tres empleados ejemplares por $100
Tuve Gmail cuando todavía se entraba por invitación. Usé Waze y Uber antes de que existieran en Costa Rica: los estrené de viaje. En noviembre de 2022 probé un GPT que alucinaba –es decir, inventaba– con aplomo admirable. Cuando esta ola llegó, ya estaba en el agua.
Empecé con la versión gratuita y pasé al plan de $20. Una mañana, en medio de un proceso de selección de alto nivel, dos horas me costaron $14 adicionales en tokens, las fichas con que estas máquinas cobran cada palabra leída y escrita.