Dicen que dato mata relato... ¿Está seguro?
Durante los años sesenta, miles de jóvenes estadounidenses recorrieron las carreteras en Volkswagen escarabajos. Eran baratos, simpáticos, ligeramente estrafalarios y, sobre todo, distintos de aquellos mastodontes cromados de Detroit que parecían consumir gasolina con la fruición de un sátrapa. El Volkswagen terminó asociado con hippies, flores, paz, amor libre y demás liturgias de la contracultura.
Hay un detalle incómodo.
Ese vocho había nacido bajo el régimen nazi.
En 1934...