Un balcón interminable sobre el Mediterráneo: una semana a bordo del Costa Smeralda
Cuando el sol se esconde tras los islotes del norte de Ibiza, el Costa Smeralda se adormece. En cubierta el letargo se apodera de los navegantes, ataviados ya con sus mejores galas para la cena. Suena música y brotan los cócteles y los aperitivos inspirados en el destino. Durante unos minutos, el barco se convierte en el mejor mirador posible del Mediterráneo.
Costa llama a estos momentos «Sea Destinations». Porque nadie recuerda un crucero por el número de cubiertas o por la potencia de sus motores.