Lo romántico del tren
Hoy salgo en tren para presentar un acto de este periódico en Sevilla. Viajar en tren tiene un encanto difícil de explicar y, al mismo tiempo, imposible de ignorar. Quizá sea el suave balanceo de los vagones, el rumor constante de las ruedas sobre los raíles o la sucesión interminable de paisajes que se deslizan tras la ventana. En el tren, el tiempo parece adoptar un ritmo diferente, más pausado, más propicio para la contemplación. Mientras el mundo corre al otro lado del cristal, el viajero...