Nominamos el swing criollo como patrimonio de Unesco cuando quedan pocos salones de baile: ¿Qué garantiza que resistirá?
La cumbia que brotaba de los parlantes detuvo a un señor en la plaza de la Democracia. A lo mejor hubiese seguido de largo cualquier otra noche, pero ahora tenía al frente a unas parejas que lanzaban y recogían el pie izquierdo, para que el derecho imitara el movimiento, brincando al son del swing criollo.
En los últimos lustros, este baile ha ganado tracción: superó el “veto” de los salones que lo consideraban “pachuco”, tuvo su apogeo en la televisión local y Costa Rica lo declaró patrimonio cultural inmaterial...