¿Por qué no cierran la Bienal de Venecia?
¿Puede una bienal de arte cuyos contenidos son mayoritariamente políticos –decolonialismo, cambio climático, memoria histórica, derechos humanos– permitirse la «tibieza diplomática» de incluir en su programación los pabellones de países –Rusia e Israel– cuyos dirigentes están siendo investigados por crímenes de guerra? La respuesta es: sí. Sin importarle, además, a su dirección, la profunda e insoslayable contradicción de base que esto supone y que revela el estado de podredumbre y enfermedad moral que deslegitima a todo el sistema del arte.