La solución a las vibraciones estaba donde menos se esperaba
"Las vibraciones desaparecieron de repente el viernes, pero luego volvieron en la clasificación". Así resumía Fernando Alonso el misterio de las oscilaciones del motor Honda que se trasmiten por el chasis y le llegan a las manos, siguen por la espalda y acaban bajando por las piernas, con las que tuvo que lidiar de nuevo hasta acabar la carrera en el GP de Japón.