Un golazo de Molina basta al Atlético
Un golazo de Molina cercano a la ciencia ficción avisó a los espectadores del Metropolitano de que era mal momento para la siesta. La hora –16;15 h.– y las rotaciones de Simeone, con el instrascendente Obed Vargas desde el comienzo, no animaban a pensar en una tarde de diversión.
Hasta que, de repente, sin que nadie esperara mucho de la jugada, Nahuel enganchó una pelota con el empeine exterior varios metros fuera del área que fue dibujando en su camino una parábola hacia la escuadra de la portería de David Soria.