La presidencia que le cayó del cielo, por Diego García-Sayán
Hay quienes llegan al poder después de prepararse durante años para gobernar. Otros llegan por accidente. Y luego está Keiko Fujimori: después de perseguir la presidencia con la tenacidad de un cobrador de deudas, el cargo terminó por aparecérsele. El problema es que el sillón presidencial no viene acompañado de un manual de instrucciones, y menos aún de una política de Estado.
La ironía es formidable. Tantos años de campaña, tantos discursos, tanta promesa de orden, para descubrir finalmente...