La persecución judicial sigue bajo observación internacional
Los organismos internacionales de derechos humanos tienen una característica fundamental que sus detractores suelen subestimar, y que conviene recordar en cada momento de presión institucional. Permanecen, al permanecer, acumulan archivos que ningún gobierno de turno puede borrar, porque sus pronunciamientos no responden al consenso de cada coyuntura, sino a la legitimidad de los tratados que los propios Estados suscribieron, con firmas y ratificaciones, ante sus ciudadanos y sobre todo ante la historia.