Una fábrica de sardinas cerró en Estados Unidos y una donación de US$57 millones la convirtió en uno de los acuarios más visitados del mundo
Una fábrica de sardinas que había quedado abandonada en California, Estados Unidos, terminó convirtiéndose en uno de los acuarios más reconocidos del mundo gracias a una donación de US$57 millones de una familia estadounidense. El establecimiento industrial, que cerró sus puertas en 1973 tras una prolongada crisis pesquera, dio paso a un proyecto que, décadas después, acumula más de 70 millones de visitantes.
Se trata del Monterey Bay Aquarium, construido en el antiguo emplazamiento de la conservera Hovden, en la ciudad de Monterey.