Todos envejecemos bajo un Arenal
“Ya no aguanto mis 68 abriles, los que siento igual que plomo sobre mí, y todavía algunos quieren que nos pasemos a la Luna a probar suerte”. Eso se lee en la bitácora de don Beto Quesada. Lo escribió poquito antes de abandonar su finca, La Palma, debido a la erupción del Arenal. Corría, precisamente, el año 1968, el año de la catástrofe.
Tiempo atrás, don Beto se había convertido en la primera persona en hallar una ruta para ascender hasta el cráter de ese volcán. Y antes de tal hazaña...