Las especies pueden ayudarse, engañarse o manipularse entre sí
Cuando dos especies interactúan en beneficio de ambas, los biólogos hablan de “mutualismos”. Pero, por muy idílicas que puedan parecer estas relaciones, rara vez son perfectamente armoniosas —de hecho, pueden evolucionar hasta volverse desequilibradas y explotadoras—.
Las especies pueden engañarse o manipularse entre sí, o incluso poner en peligro la salud y la supervivencia de la otra. Para evitar que eso suceda, han desarrollado diversos mecanismos para controlarse o incluso castigarse mutuamente.