La salud sexual no empieza en la cama. Y tampoco termina en el pene
Durante muchos años hemos hablado de sexualidad como si fuese algo separado de la salud. Como si tener deseo, una buena erección, disfrutar de las relaciones sexuales o no sentir dolor fueran cuestiones secundarias.
No lo son.
En el hombre, una alteración de la función sexual puede ser, en ocasiones, la primera pista de que algo más está ocurriendo.
Una disfunción eréctil puede acompañar —y a veces preceder— a problemas cardiovasculares o metabólicos.
Una pérdida de deseo puede obligarnos a mirar hormonas...