Retrato de terno descorbatado con hombre gris
Apoyar a los amigos en sus debuts es de ley, aunque se haga con un terno sin corbata. Que Sánchez lleva los trajes como lleva su cargo y dignidad: aparentemente revestido de seriedad y en el fondo despechugado y con un desahogo alejado de toda compostura. Y acorde con esa presentación fue toda su alocución. Ni el tono melifluo, ni el contenido falsario, ni la falta de empatía con sus gobernados, ni los ganchos a un Rey al que se debe comparados con las caricias al que le amenaza. Nada de nada.