Cristianos chinos detenidos se aferran a su fe pese a la incertidumbre legal
Beihai, China. Juntando sus manos en oración, Huanle, de cuatro años, le dice a Dios que extraña a su mamá, a quien no ha visto desde que las autoridades chinas allanaron su casa el año pasado en una operación contra su iglesia protestante, no autorizada.
Wang Cong, madre de Huanle, es pastora de la Iglesia de Sión, un grupo evangélico protestante considerado ilegal, ya que no pertenece a ninguna de las organizaciones oficiales avaladas por el gobierno chino.
En octubre pasado, las...