Un Papa conciliador
Cuarenta y cuatro años, nada menos, separan la primera e histórica visita de Juan Pablo II en 1982 al Mitin de "Comunión y Liberación" en Rímini y la que ayer protagonizó León XIV.
Tan largo intervalo de tiempo se explica porque el Papa polaco no volvió a la ciudad costera ni sus sucesores, Benedicto XVI y Francisco, honraron con su presencia el fenomenal acontecimiento que desde 1980 convoca en Rímini a decenas de miles de jóvenes y a personalidades de la cultura, la ciencia y la política no sólo italianas ni tampoco católicas.