Identifican en el cerebro el «freno de mano» que podría apagar el dolor crónico
Quienes lo padecen saben que el dolor crónico es un motor que se retroalimenta a sí mismo. Cuando los nervios periféricos sufren un daño permanente, ya sea por complicaciones de la diabetes, infecciones víricas o la compresión de una raíz nerviosa, las fibras dañadas empiezan a enviar un torrente constante e ininterrumpido de impulsos erróneos al cerebro . El resultado es una tortura cotidiana traducida en quemazón, punzadas o hipersensibilidad al más mínimo roce. Sin embargo, el verdadero problema no está en la zona afectada...