El nuevo lujo de viajar: no depender de un enchufe
Durante décadas, viajar con más lujo significó, casi siempre, tener más: mejores hoteles, más servicios, mayor comodidad, mayor exclusividad. Pero el concepto empieza a cambiar. En determinados viajes, el verdadero privilegio puede consistir precisamente en lo contrario: depender menos de los horarios, de las infraestructuras y de todo aquello que obliga a decidir cuándo marcharse de un lugar.
Aunque para eso, a veces, haga falta algo tan poco evocador como un enchufe.
La paradoja del viajero contemporáneo es curiosa.