Nicaragua bajo acecho perpetuo: La dictadura toca cada vida, cada día
Es de noche en Managua, un mayo de 2017. Falta un año todavía para que pase lo peor. 34 grados, nula brisa. En el salón del fondo, donde llega el ruido de la calle, comienza una charla literaria. De pronto, dos camiones se paran enfrente y empiezan a pitar. No tiene sentido. Nadie los espera, nadie los requiere aquí. Por supuesto, el ruido irrumpe en la actividad. Es adrede.
Ocho años después, una noche lluviosa en San José se anima con la cháchara de grandes amigas nicaragüenses. Hace tiempo no se ven...