David de Miranda y el intento de salvar lo insalvable
Casi sin darnos cuenta, el segundo se llevó por delante a Juan Carlos Rey cuando intentaba bregarlo. Fue una voltereta fea, seca e inesperada. Por suerte, no lo hirió y pudo reponerse para seguir bregándolo.
Era un toro terciado de presentación y sin remate. Le había tocado en suerte a Borja Jiménez y ya había mostrado que el toro tenía el fondo justo. En cambio, colocaba la cara abajo y quería perseguir el engaño. Borja optó por las cercanías y ahí trabajó una faena de uno en uno para ir sacándole los pases poco a poco.