El día en que la verdad del toreo dolió más que nunca
Se cumple una década desde aquella tarde de julio en la que el tiempo se detuvo en la plaza de toros de Teruel. El fallecimiento del matador de toros segoviano Víctor Barrio, víctima de una certera y fulminante cornada del toro «Lorenzo», perteneciente a la ganadería de Los Maños, conmocionó los cimientos no solo del planeta taurino, sino de la sociedad civil entera. A sus 29 años, Barrio encarnaba la ilusión de un torero hecho a sí mismo, con un concepto arraigado en la verticalidad, la entrega y la pureza de las formas.