La independencia del banco central dura hasta que molesta
La independencia de los bancos centrales es una de esas etiquetas que todo gobernante defiende con entusiasmo en los discursos, en los foros internacionales y ante los mercados, porque parece seria, moderna, responsable y da apariencia de país maduro.
Se busca independencia del gobierno, de los mercados, de los partidos políticos, donde una institución serena, casi monástica, base sus decisiones exclusivamente en datos macroeconómicos analizados por expertos y no en llamadas telefónicas...