Margaret Atwood: «Un poema es un mensaje que arrojas en una botella al mar. A veces se hunde, a veces tiene respuesta»
Granada, un día de junio por la tarde, es lo más parecido a una sartén. El tiempo parece haberse parado porque no hay nadie por las calles que quiera pasear sin sombra con 44 grados encima como un látigo. El Carmen de la Victoria, en el popular barrio del Albaicín, parece un remanso de paz entre flora y agua, con unas impagables vistas a la Alhambra. Es allí donde la escritora canadiense Margaret Atwood atendió a este diario 24 horas antes de que fuera distinguida como doctora honoris causa por parte de la Universidad de Granada.