Begoña y la justicia de Séneca
La Justicia del juez Peinado corre «con una velocidad de crucero absolutamente incompatible con las garantías de un proceso penal en un Estado democrático, como si tuviera excesiva prisa», dejó dicho el abogado de Begoña Gómez, pero ayer no debía de tenerla. Estaría de guardia y nos tuvo de guardia, con el alma en vilo por las posibles medidas cautelares. No resolvió el juez después de la ansiedad, lo hará en el plazo que aún tiene de tres días. La perla del abogado, exfiscal y exministro, no siempre acierta y además es espectacular.