La "conversión" de Sánchez: de promotor de los funerales laicos a "monaguillo" del Papa León XIV
Pedro Sánchez siempre se ha declarado ateo. "A secas". En 2018, cuando logró hacerse con el poder tras la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy (por la corrupción, aquella que defendió José Luis Ábalos), se convirtió en el primer presidente del Gobierno de España que tomó posesión de su cargo en la Zarzuela sin la presencia de la Biblia ni el crucifijo. Tan solo la Constitución. Y una promesa, no un juramento. Un primer gesto que escondía una hoja de ruta de marcado carácter anticlerical.