Talavante y la oreja de la vergüenza en la tarde del descenso a los infiernos
Con el regusto de Urdiales todavía en todas las conversaciones, que sigue corriendo como la pólvora, continuamos con la Feria de San Isidro y Morenito de Aranda no nos dio tregua porque, nada más sentarnos, con el sofoco de estas temperaturas tan veraniegas, se fue a portagayola. Lo que vino después fue otra historia, ya que asumir una portagayola en Madrid es de un valor planetario, aunque lo que tuvo que pasar Moreno fue otra película: el toro salió disperso, parado, yéndose para un lado y,...