Un ritual muy discutible, por Mirko Lauer
¿Qué nos ofrece el debate de a dos que pronto veremos? En su aspecto más sutil, ofrece los viejos tiempos. Algo así como políticos con cosas que decir y un público con capacidad e interés para evaluarlos. Desde hace un par de debates esa política no existe, pero el ritual sigue allí, inamovible y sancionado por las autoridades. Una especie de conteo rápido de dudosas capacidades oratorias.
¿Funciona el debate como momento de decisión electoral? Fernando Tuesta dice que sí influye en el voto que viene a continuación.