Son niñas, no madres, por Julissa Mantilla
Camila, una niña de Apurímac, tenía 9 años cuando su padre empezó a violarla y a los 13 quedó embarazada. Cuando solicitó el aborto terapéutico al que tenía derecho, no solo se lo negaron sino que empezó a ser hostigada por las autoridades. Al poco tiempo sufrió un aborto espontáneo y la Fiscalía la acusó por el delito de autoaborto. Este caso llegó al Comité de Derechos del Niño (CDN) que en el 2023 dictaminó que se habían violado los derechos a la vida y la salud de Camila y pidió al Estado la despenalización del embarazo infantil.