El miedo es entendible. Pero Costa Rica no puede ni debe convertirse en un Cecot
Hay una frase que se escucha cada vez más en Costa Rica, en redes sociales, en conversaciones de café, a veces en los propios pasillos de la Asamblea Legislativa: “Lo que necesitamos es un Bukele”.
La frase tiene sentido emocional. Tres años consecutivos superando los 800 homicidios dolosos anuales, una tasa de 16,7 por cada 100.000 habitantes, 50 menores de edad asesinados solo en 2025 –10 de ellos con edades de 12 años o menos– y una sensación generalizada de que el Estado perdió el control territorial ante el crimen organizado.